Aunque mucha gente sigue criticándolas por alejarse del concepto habitual de fiesta multitudinaria, lo cierto es que las bodas íntimas son cada vez más comunes. Hay quienes sueñan con una gran celebración, y quienes prefieren un momento más pequeño, compartido solo con las personas más cercanas. Si estáis pensando en una boda con pocos invitados, este post es para vosotros.
Desde Restaurante Montecristo queremos contaros cómo organizar una boda íntima sin dramas, con ideas adaptadas a este tipo de celebración y consejos para resolver algunas situaciones delicadas, como decirle a ciertas personas que no estarán en la lista de invitados.
¿Por qué elegir una boda íntima?
- Casarse en petit comité permite muchas cosas:
- Más control sobre cada detalle.
- Presupuesto mejor aprovechado.
- Menos estrés logístico.
Y sobre todo, más tiempo real con cada uno de los invitados.
En una boda grande a veces apenas podéis saludar a todos. En una boda íntima, disfrutáis de más tiempo con las personas que están ahí. Cada conversación, cada brindis, cada foto… puede alargarse un poco más.
¿Cómo decidir a quién invitar (y a quién no)?
Aquí está el primer punto delicado de organizar una boda íntima con pocos invitados. Lo ideal es partir de una base muy clara:
¿Con quiénes queremos estar el día que nos casamos?
Pensad en esas personas con las que compartís momentos de verdad. A veces, no hace falta invitar por compromiso: si la boda va a ser pequeña, no es una cuestión de jerarquías ni de etiquetas, sino de afecto.
Un truco: imaginad vuestra boda, cerrad los ojos y pensad en qué caras queréis ver allí cuando os deis el “sí, quiero”. Esas son las personas que deben estar.
Cómo decir que no a algunas personas cercanas
Este punto suele generar dudas: ¿y si se enfada alguien? ¿Y si me insisten?
Lo importante es comunicarlo con cariño y sinceridad. Aquí tienes algunas ideas para hacerlo:
“Hemos decidido hacer una boda muy íntima, solo con unos pocos familiares y amigos muy cercanos. Esperamos que lo entiendas y que podamos celebrarlo contigo en otro momento.”
“No sabes lo difícil que ha sido reducir la lista, pero queremos una celebración muy pequeña, sin compromisos ni grandes eventos. Lo que sentimos por ti no cambia, pero esta vez hemos querido que la boda sea algo muy íntimo.”
Incluso podéis organizar una comida, una cena o una fiesta informal más adelante con las personas que no han estado, si os apetece tener ese detalle.
¿Cómo adaptar los servicios a una boda con pocos invitados?
Una de las grandes ventajas de las bodas íntimas es que podéis renegociar ciertos servicios y adaptar todo a un formato más reducido, más personalizado, más especial.
- Restaurante: si vais a contar con muy pocos invitados, algunos restaurantes para celebrar bodas tenemos salones pequeños o jardines con zonas privadas perfectos para esta clase de eventos.
- Fotografía: quizás no necesitáis cobertura todo el día, pero sí unas horas. Negociad con el fotógrafo un servicio más breve, más centrado en la ceremonia, una sesión íntima y un pequeño reportaje de la comida.
- Decoración: al haber pocas mesas, podéis mimar más los detalles. Centros de mesa personalizados, menús escritos a mano, regalitos únicos… con pocos invitados, el presupuesto para decoración cunde muchísimo más.
- Música y entretenimiento: una boda pequeña no necesita un DJ con luces y altavoces. Quizás basta con una lista de reproducción elegida por vosotros o incluso contratar un dúo acústico que dé ambiente a la velada.
Actividades e ideas que solo encajan en bodas íntimas
Una boda pequeña no es una boda a medias. Es una boda distinta, y tiene sus propias ventajas. Hay cosas que solo se pueden hacer cuando el número de invitados es pequeño, y que resultan imposibles en una boda grande:
- Ceremonias personalizadas: con menos asistentes, podéis permitir una ceremonia más larga, más emotiva, con discursos de varios invitados o incluso votos improvisados. Hay tiempo y espacio para escuchar y sentir.
- Comidas en mesa redonda o en una sola mesa larga: lo que genera un ambiente familiar y cercano. Imaginad compartir el mismo mantel con todos los asistentes. Difícil hacerlo en una boda de 200, pero maravilloso con 40 personas.
- Regalos únicos y personales: en lugar de detalles algo más genéricos, podéis regalar cosas hechas a mano, una carta para cada persona o incluso un álbum de fotos con recuerdos compartidos.
- Viajar con los invitados: algunas parejas eligen casarse fuera, en un entorno especial, y organizarlo todo como una escapada con los invitados. Si son solo 10 o 15 personas, puede convertirse en una experiencia inolvidable.
- Cambiar de formato: ¿y si en vez de banquete hacéis una comida informal? ¿Un brunch al aire libre? ¿Un picnic elegante en un jardín con manteles de lino, platos cuidados y música suave? Las posibilidades son infinitas.
Organizar una boda íntima no significa restar, significa cuidar los detalles que realmente importan. Significa compartir un momento íntimo con las personas que más queréis, sin prisas, sin protocolo excesivo, con mucho corazón.
Y si os sentís inseguros en algún momento, recordad esto: no hay una forma correcta de casarse, solo hay que hacerlo a vuestra manera. Así que, si os apetece algo pequeño, especial y distinto, adelante.
Vuestra boda será íntima… y absolutamente inolvidable.

Restaurante especializado en la celebración de bodas y otros eventos en San Pedro (Albacete). Contamos con salones, jardines y discotecas para hacer de tu boda un día mágico y especial.